Era una época en la que hacer unas tomas aéreas entrañaban un importante riesgo. El operador, en este caso un servidor, se asomaba sostenido por un arnés y por un cinto de seguridad.
La cámara, para evitar el peligro de pérdida por que se te resbalara del hombro, también asegurada por otro cinturón.

Tratando inútilmente de apoyar los pies en la barra del patín, ya que el viento relativo te los sacaba de su sitio y esforzándote en que el plano fuera lo más estable posible, luchabas por mantener la compostura ante una inminente nausea.

No fue hace tanto tiempo, de hecho...apenas unos años...¿que por qué es cosa del pasado?

DRONES.

Se que parece una curiosa aventura, pero personalmente, agradezco la aparición de los Drones.

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